Artículo de Opinión

Por Josu Gómez Barrutia

QUIJOTADAS

La tierra polvorienta de España recuerda hoy a la de La Mancha y sus caminos por el los que anduvo tiempo atrás un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua tal y como nos decía Cervantes en su maravillosa obra Don Quijote de la Macha.

Aunque claro esta lo que antaño fuesen molinos hoy son pilares de cemento, ladrillo y hormigón y el polvo de los caminos no se levanta por el trotar de recios rocinantes sino por el transitar constante de caminos llenos de ladrillos, cemento y hormigón.

Y es que España crece y crece como los gigantes de la novela del manco de levanto, aunque ahora para muchos jóvenes el nombre de nuestros gigantes no sean otros que los llamados: Hipoteca, Especulación, Precariedad Laboral y esclavitud capitalista.

Es ante estos desafíos principalmente ante los que nos enfrentamos cada día los jóvenes españoles, y ante tales colosos sólo nos queda la herramienta de las quijotadas como arma de supervivencia en este tiempo que nos ha tocado vivir.

Así muchos jóvenes se convierten cada día en Don Quijotes de la Mancha para vivir con ilusiones de futuro y para ello se entregan a hipotecas que les endeudan hasta el 80% de su sueldo o a la aventura de ser jóvenes emprendedores como vía de escape ante la presión del desempleo o la precariedad laboral……..y sino siempre esta la vía que muchos jóvenes cogen como única, me estoy refiriendo claro esta a la del ocio desproporcionado como elixir embriagador que durante un corto espacio de espacio te hace perder de vista a esos gigantes que te acompañan en cada minuto de tu vida.


Esta claro que de Quijotes y Quijotadas están nuestras ciudades llenas, y en este sentido la línea entre la cordura, la locura ,la esperanza y la desesperanza forman un grandioso teatro griego en donde los actores principales somos nosotros mismos.

A nuestra generación se le ha definido de muchas formas: la generación de las oportunidades, los hijos de la democracia, los mejor preparados de toda la historia entre otras. Y con estas palabras hemos crecido, nos hemos formado y nos hemos sacrificado creyendo ignorantes de nosotros que con eso bastaría para poder ganar el futuro.

Tal vez ese haya sido el error de nuestra educación, aunque ahora eso ya da igual nos toca vivir este tiempo como antaño nuestros padres vivieron otros, ahora nuevos desafíos toman forma y nuevas batallas se deben ganar por nuestra generación, porque sólo de esa forma ganaremos el futuro.