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La
tierra polvorienta de España recuerda hoy a la de La Mancha y sus
caminos por el los que anduvo tiempo atrás un hidalgo de los de lanza en
astillero, adarga antigua tal y como nos decía Cervantes en su
maravillosa obra Don Quijote de la Macha.
Aunque claro esta lo que antaño fuesen molinos hoy son pilares de
cemento, ladrillo y hormigón y el polvo de los caminos no se levanta por
el trotar de recios rocinantes sino por el transitar constante de
caminos llenos de ladrillos, cemento y hormigón.
Y es que España crece y crece como los gigantes de la novela del manco
de levanto, aunque ahora para muchos jóvenes el nombre de nuestros
gigantes no sean otros que los llamados: Hipoteca, Especulación,
Precariedad Laboral y esclavitud capitalista.
Es ante estos desafíos principalmente ante los que nos enfrentamos cada
día los jóvenes españoles, y ante tales colosos sólo nos queda la
herramienta de las quijotadas como arma de supervivencia en este tiempo
que nos ha tocado vivir.
Así muchos jóvenes se convierten cada día en Don Quijotes de la Mancha
para vivir con ilusiones de futuro y para ello se entregan a hipotecas
que les endeudan hasta el 80% de su sueldo o a la aventura de ser
jóvenes emprendedores como vía de escape ante la presión del desempleo o
la precariedad laboral……..y sino siempre esta la vía que muchos jóvenes
cogen como única, me estoy refiriendo claro esta a la del ocio
desproporcionado como elixir embriagador que durante un corto espacio de
espacio te hace perder de vista a esos gigantes que te acompañan en cada
minuto de tu vida.
Esta claro que de Quijotes y Quijotadas están nuestras ciudades llenas,
y en este sentido la línea entre la cordura, la locura ,la esperanza y
la desesperanza forman un grandioso teatro griego en donde los actores
principales somos nosotros mismos.
A nuestra generación se le ha definido de muchas formas: la generación
de las oportunidades, los hijos de la democracia, los mejor preparados
de toda la historia entre otras. Y con estas palabras hemos crecido, nos
hemos formado y nos hemos sacrificado creyendo ignorantes de nosotros
que con eso bastaría para poder ganar el futuro.
Tal vez ese haya sido el error de nuestra educación, aunque ahora eso ya
da igual nos toca vivir este tiempo como antaño nuestros padres vivieron
otros, ahora nuevos desafíos toman forma y nuevas batallas se deben
ganar por nuestra generación, porque sólo de esa forma ganaremos el
futuro. |