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El inicio del Siglo XXI ha marcado y fijado en nuestro
calendario vital un momento histórico para la humanidad, los
retos y desafíos de gran calado a los que la humanidad debe
enfrentarse hacen necesarios imaginar nuevas herramientas e
instrumentos cargados de pragmatismo que hagan posible
configurar un nuevo modelo de planeta sostenible en donde de
manera obligada se tendrá que hacer frente a problemas como: El
Cambio Climático, La pobreza mundial, La Globalización Injusta,
etc.
Sin lugar a dudas nuevos tiempos que deberán llevar aparejadas
nuevas formas y políticas que permitan salir airosos de este
envite al que el destino nos aboca de manera acelerada.
Actualmente el ritmo de destrucción del medioambiente y de
calentamiento global hace previsible que si antes del 2050 no
logramos parar el aumento de las temperaturas nuestro planeta
como tal dejara de existir, de igual forma asistimos a un mundo
en donde millones de personas se mueren de hambre mientras el
51% de la riqueza mundial es atesorada por 200 familias. En
definitiva, un mundo en donde necesariamente los partidos
de izquierda deben de alzar su voz al unísono acompañando la
misma de la acción decidida. Pero ¿esta la izquierda preparada?
¿son capaces los partidos políticos de arco progresista de
liderar a la sociedad civil en la cruzada a favor de un mundo
mejor?
Es recurrente asistir en cualquier tertulia, charla o café al
tema recurrente de la falta de participación de la población y
en concreto de los jóvenes en la política pero llegados a este
punto habría que responder a algunas interrogantes como ¿Acaso
no fue movilización política las manifestaciones del NO A LA
GUERRA? ¿Acaso no es participación las manifestaciones en contra
de la globalización o la pobreza en el mundo que reúnen a miles
de personas en torno a un discurso global?.
No cabe duda de que algo esta en ebullición en la epidermis del
tejido social de las clases medias y obreras del mundo,
efervescencia que podría recordar a la de las movilizaciones de
los obreros en la Revolución Industrial que de manera espontánea
se autoorganizaban a favor de la defensa de los derechos y
libertades que consideraban propios .
Cabe señalar que esta efervescencia histórica dio lugar
posteriormente al nacimiento de los partidos políticos de
izquierda y los sindicatos. Ahora como antaño de nuevo una
ebullición de la sociedad autoorganizada a través de las nuevas
tecnologías y las nuevas redes sociales parece presagiar el
nacimiento de nuevos modelos de participación e interacción
social a los que los partidos políticos de izquierda están
condenados a entender o bien en caso contrario a desaparecer
del mapa de la política del futuro.
Los partidos políticos se encuentran hoy ante sí con el desafío
de hacer frente a los nuevos retos del Siglo XXI con una nueva
estructuración de su organigrama interno que haga posible
presentarse como una herramienta útil de participación y de
transformación a ojos de las nuevas generaciones de ciudadanos
que están llamados a la transformación de la sociedad. Algunas
medidas tales como la sustitución del procedimiento de elección
de los cargos dirigentes (Ejecutivas Provinciales, Regionales o
Nacionales) pasando de un modelo de elección de sufragio
indirecto a un modelo de elección de sufragio directo en donde
las bases de los partidos políticos tengan en poder de decisión
y legitimación activa de los dirigentes o la puesta en marcha de
una estructura de incompatibilidad entre cargos orgánicos e
institucionales a determinados niveles se presentan como
herramientas de regeneración política y participación activa que
podrían presentar un nuevo atractivo y acicate de
democratización interna plena ante la sociedad civil. |