Artículo de Opinión

Por Josu Gómez Barrutia

LA GENERACIÓN DE LOS CANIDOS

Todavía desconozco si la palabra CANI empleada para la tribu urbana de los CANIS proviene del término latín cani cuyo significado es perro o bien es un diminutivo de canijo muy utilizada en el argot de la calle.

Es curioso como estos canis parecen haber repoblado diversas plazas y calles de nuestras ciudades y municipios, para esta insigne labor de repoblación cuentan con diversos instrumentos que bien podrían guardar paralelismo con los conquistadores que acompañaron a Colón en tierras americanas.

Así estos nuevos colonizadores cuentan con diversos instrumentos que los configuran en un ejercito: Caballos a motor que relinchan a una sola rueda rompiendo el silencio de la noche con chasquidos de tubos de escape preparados, cadenas “finas” de oro en donde sus escudos heráldicos dejan patente su alta alcurnia, y por yelmo protector gorras beisboleras levantadas al viento en señal inequívoca de que son poseedores de cortes de pelo de guerreros urbanos.

Y como todos los caballeros andantes estos tienen sus dulcineas del toboso que les acompañan en todas sus aventuras, no obstante cambios significativos diferencian a unas de otras, estas de principios de siglo XXI han cambiado sus ropajes abombados por ceñidos pantalones de monta, en colores que desafían la noche, pinturas de guerra y pendientes masai de oro.

Y hasta aquí todo puede parecer un sarcasmo o una ironía llevada a cabo por mi pluma, pero esto vas más allá de una sátira común.

Recientemente una encuesta señalaba que los jóvenes canis a los cuales se les atribuyen muchos de los actos vandálicos de Sevilla provenían en un 58% de familias de clase media superando a aquellos jóvenes que provenían de familias marginales. Con todo ello se pone de manifiesto que algo en el sistema de valores y educativo de esta generación ha fallado, dando lugar a un producto tribal de la sociedad denominado CANIS o lo que es lo mismo jóvenes de 14 a 18 años que han fracasado en el sistema educativo y que no han tenido las guías oportunas para buscar otras vías formativas.

Tal vez este fracaso en mayúsculas de la educación en esta generación de jóvenes pueda servirnos para replantearnos la educación que nuestros jóvenes reciben en nuestros hogares- en donde en muchos casos se les enseña que las cosas no cuestan esfuerzo-, dentro del propio sistema educativo que rige la vida de los centros de enseñanza -en donde hasta ahora no se ha llevado a cabo por las administraciones públicas una Ley de Calidad que haya sido beneficiosa para el cultivo de los valores educativos que deben de formar al joven, o en el propio seno de la sociedad en donde se priman valores tales como la competitividad salvaje, el capitalismo absurdo, o el canibalismo social.

Al fin y al cabo decía el gran poeta hispalense Antonio Machado que el camino se hacía al andar, tal vez este fracaso haya sido un paso necesario para que entre todos tomemos conciencia de la importancia de la educación y del cultivo de la cultura entre nuestro jóvenes, pues son estas dos armas las más poderosas que un pueblo puede tener ya que con ellas no existen grilletes que opriman nunca, ni voz que no se alce para pedir lo justo.