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La tierra se muere, esta afirmación que podría catalogarse de
tremendista no lo es en absoluto, la madre gea pide a gritos a
la raza humana que frene la carrera hacía la autodestrucción a
la que nos dirigimos a paso de gigante.
El cambio climático es hoy una realidad incontestable, así
frente a los intentos dirigidos desde las empresas “sucias” de
crear una confusión sobre este fenómeno con la única finalidad
de hacer creer que el problema del calentamiento global y del
cambio climático no es un asunto prioritario, la realidad se ha
hecho paso y a día de hoy no existe ningún informe científico en
el mundo que no este de acuerdo con el hecho de que nuestro
planeta se enfrenta ante el mayor desafío de su historia,
desafío que va unido a la propia continuidad de la raza humana
en la faz de la tierra.
Ante tal desafío ,debemos analizar de manera previa las causas
que lo han producido, causas que a mi juicio podrían concretarse
en tres:
1- El crecimiento demográfico en nuestro planeta: Este hecho ha
dado lugar a un aumento de la demanda y del consumo energético,
somos más, consumimos más y ensuciamos más.
2- La revolución tecnológica: Que ha si bien ha contribuido al
desarrollo económico, cultural y social de la humanidad también
ha llevado aparejada una mayor huella en la naturaleza.
3- La irresponsabilidad en la actuación del ser humano en
relación al medioambiente.
Desde la creación y puesta en marcha en 1988 del IPCC (panel
intergubernamental sobre cambio climático) organismo autónomo
creado por la WNO y la UNEP los datos de transformación de
nuestro planeta no han parado de marcar una tendencia hacía un
mayor calentamiento global y hacía un cambio climático que
podría hacer de nuestro mundo un lugar inhóspito para el ser
humano y para el 1,6 millones de especies que en la actualidad
viven en nuestro planeta.
Los datos de centros de observación climatología como el de
Manua Loa en Hawaii son sin lugar alguna el mejor barómetro
objetivo de la realidad, así en relación al dióxido de carbono
causante del calentamiento global en la atmósfera terrestre a
principios del siglo XX era de 200 partes por millón, en la
actualidad ronda los 384 partes por millón, esto ha originado
que en los últimos 100 años nuestro planeta haya sufrido un
calentamiento de 0,74 º grados centígrados, datos preocupantes
que en los últimos 50 años del Siglo XX han ido subiendo a un
ritmo vertiginoso del doble.
Así estos datos se han materializado en hechos como el de la
estadística del IPCC que ha señalado que los 10 años más
calurosos de la historia se han producido en los últimos diez
años y en las continuas olas de calor como la reciente del 2004
que causo la muerte a más de 35.000 personas en Europa, en
definitiva nuestro planeta esta cambiando.
Los glaciares del círculo polar ártico y del resto del mundo
también están sufriendo este calentamiento, este hecho de suma
gravedad esta originando que el deshielo producido en dicha zona
este originando que “ el efecto espejo “ por el cual la tierra
enviaba fuera de la atmósfera mayor cantidad de rayos
caloríficos en forma de rayos ultravioletas haya disminuido de
manera alarmante originando que al aumento del dióxido de
carbono existente en la tierra se le sume un mayor nivel de
calor proveniente del sol. Este efecto mariposa esta conllevando
un mayor calentamiento de los mares en los últimos 50 años y a
su vez una expansión térmica del mar, expansión que ha
conllevado que a día de hoy el deshielo del circulo polar ártico
y de la antártica haya producido un aumento del nivel del mar en
el mundo de 17 cm, aumento este que en base a los datos
ofrecidos desde el IPCC y desde universidades de tanto prestigio
como las de Chicago o Tokio podría llegar en caso de de no
corregirse en los próximos años a 6 metros. Esto que ni en las
mejores películas de ciencia-ficción podríamos imaginarnos como
una realidad se ha convertido en un hecho incontestable que
amenaza a mas de 500 millones de personas que viven en núcleos
de población que se encuentran al nivel del mar o unos metros
por encima de este: Ciudades como New York, Ámsterdam o
Barcelona o países en donde la población se aglutina en torno a
grandes urbes costeras como en India o China.
Pero no sólo el calentamiento afecta a los casquetes polares,
también afecta y de modo directo a los glaciares y al Permafrost
( Hielo permanente y milenario ) de las grandes cumbres
montañosas como; Los Alpes, Los Pirineos o el Himalaya, este
último responsable del nacimiento de los 7 ríos más importantes
de Asia del que dependen los recursos hídricos de más de 500.000
millones de personas. En la Antártica Un estudio de
investigadores del Instituto de Física de la Universidad de
Berna y el EPICA han señalado que el núcleo del hielo de la
Antártica muestra actualmente las concentraciones de dióxido de
carbono más altas de los últimos 650.000 años.
Pero aún habrá quien diga ante datos tan claros como estos que
el Cambio Climático no es un problema, que han existido a lo
largo de la historia de la humanidad momentos de mayor y menor
calentamiento como parte del ritmo natural de las cosas, pero
nunca de manera tan prolongada, constante y con un incremento
tan vertiginoso.
El freno del calentamiento global y de la emisión de dióxido de
carbono apostando por las energías limpias debe ir unido también
a otras medidas necesarias para conservar nuestro medioambiente:
Una nueva regulación de los recursos hídricos y del
aprovechamiento del agua o la gestión de los residuos deben ser
también desafíos a tener en cuenta por nuestra generación.
Hace poco leía en una publicación científica que desde el
espacio las únicas construcciones humanas que se pueden ver son
La Gran Muralla China y el Basurero de Fresh Kills en New Cork –
responsable del 2% de las emisiones de metano del planeta-.
Decía William Blake que donde estaba el hombre la naturaleza
es desierto, yo me resisto a dar por buena esta afirmación que a
veces es real como la vida misma, la humanidad ha sido capaz de
lograr grandes conquistas, hemos sido capaces de llegar a la
estrellas, de entender el origen de la vida o de formar foros de
libertad como las Naciones Unidas tras la cruenta Guerra
Mundial, ¿acaso no vamos a ser capaces de convivir con la
naturaleza entonces?. Me resisto a mi mismo y me rebeló ante la
propia naturaleza que Hobbes atribuyo al hombre para dejar a los
que me precedan un mundo mejor, un planeta que cuando se
observe desde el espacio se vea limpio y no como un basurero
como el de Fresh Kills
como
herencia de una generación que no supo entender que había que
lograr que el Cambio Climático no destrozara un planeta llamado
tierra, un planeta que es nuestro hogar.
El momento de tomar las decisiones ha llegado, y en ese sentido
la ciudadanía ha de ser responsable en las acciones a llevar a
cabo, se debe pasar de esta forma de la concienciación a la
acción y todo ello teniendo en cuenta que la contaminación
producida en el mundo tiene en un 65% de casos origen en
acciones individuales que cada uno de nosotros hacemos en el día
a día.
El 2050 es la fecha límite para frenar el avance hacía el
Armageddon medioambiental al que la humanidad se dirige, para
entonces de no variar las tendencias actuales ya no será posible
frenar el cambio climático mundial. Llegados a este extremo la
humanidad tendría que hacer frente a un aumento de la
temperatura que a finales del Siglo XXI rondaría dependiendo
de las zonas de 1,4-6,4 grados centígrados , esto originaría
continuas Olas de Calor que azotarían diferentes partes del
planeta, la expansión térmica de los mares llevaría aparejado un
aumento del nivel de mar que afectaría a más de 1.000 millones
de personas en diferentes partes del planeta, originando esto un
fenómeno de inmigración medioambiental en todo el planeta, los
tifones aumentarían su grado de virulencia y su periodicidad
azotando de manera constante las zonas costeras, de igual forma
el aumento de la temperatura originaría de manera inexorable la
aparición de mayores sequías y la perdida en la producción
agrícola mundial, hechos estos que afectarían al nivel de oferta
y de demanda de la población, existiendo un aumento de los
precios y una imposibilidad del mercado de atender a una demanda
mayor que la oferta existente.
En lo que se refiere a las especies animales y vegetales
podríamos asistir a la pérdida del 30% de las mismas, hecho que
originaría un cambio en el ciclo de la vida de consecuencias
incalculables. En definitiva la tierra como la concebimos
dejaría de existir.
No obstante, aún no es tarde y frente a este futuro posible
tenemos en nuestras manos las herramientas necesarias para
frenar el Cambio Climático. Así las medidas a llevar a cabo
deben realizarse desde tres frentes diferentes: La ciudadanía,
Las Empresas y los Gobiernos.
CRISIS ECONÓMICA – INVERSACIÓN CLIMATOLÓGICA |