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Esto viene de nuevo a demostrar la importancia que
siempre tuvo la bailía de Setefilla en el Priorato y, en general, en la
Orden. Tal hecho institucional se puso en práctica una vez fallecido el
Prior frey
don Diego de Toledo a finales de 155,7 en tiempos del Maestre
Jean de
LaVallette
Parisot. El primer
bailío de
Lora fue frey Pedro Núñez
de Herrera, con casa en Córdoba e hijo natural de Alfonso de
Aguilar, de la
familia de los Fernández de Córdoba. En 1587, los ingresos anuales del
bailiaje de
Lora se elevaban a 9.400 ducados de oro. Fue por estos años, en 1573
concretamente, cuando don Enrique de
Guzmán, conde de Olivares, interesado en el
Bailiaje, adquirió a la Corona las alcabalas de Lora y Setefilla y
Alcolea,
proponiendo posteriormente al Maestre la venta de dichas alcabalas o la
permuta del señorío y vasallaje de estas villas. En 1593 todos los vecinos a
una voz proclamaron que querían ser de la Religión y no del Conde,
declarando que se debían comprar las alcabalas a éste. |