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Cuando en apenas noventa días
las maquinarias electorales de los partidos políticos darán su
pistoletazo de salida a sus candidaturas a alcaldías y
comunidades autónomas nuestra sociedad actual, nacida al abrigo
de los valores que en la transición dieron lugar a la Democracia
moderna que hoy disfrutamos, se muestra alejada de los partidos
políticos . De esta forma la desafección de la ciudadanía de la
denominada “clase política” es una realidad palpable en
encuestas de diferente ámbito local, regional o nacional, hecho
este que se agrava aún más con la situación de crisis económica
y social global que cada día afecta de manera más grave a las
clases trabajadoras y medias de nuestro país, clases que sufren
hoy por un lado las consecuencias de una crisis que originada
por quienes apoyados en la ideología conservadora hicieron de
cuatreros de guante blanco en unos mercados económicos en
donde la especulación se premiaba con ingentes ingresos ,por
otra parte esa misma clase trabajadora sufre de la falta de
actitud y valentía en la toma de decisiones políticas que desde
el pensamiento progresista se demandan, o acaso por poner un
simple ejemplo ¿ no deberían haberse demandado por quien tiene
el poder político e institucional para ello que las Cajas de
Ahorro hubieran tenido o tengan un papel fundamental en estos
momentos de apoyo a quienes lo están pasando mal en estos
momentos?. Tal vez esta pregunta y otras sean las que la
ciudadanía de nuestro país se hace día tras día, preguntas que
tal vez sólo obtengan respuestas que le alejan cada vez más de
lo que a su juicio debería ser la acción política progresista.
La ciudadanía sufre un exilio
en su conciencia política, que no en su acción ya que esta se
acomoda en torno a asociaciones, ONGS, Plataformas y otros entes
sociales desde los cuales millones de personas en nuestro país
hacen política de manera directa e indirecta.
Es el exilio de la conciencia
política el que aleja a la ciudadanía de los políticos y las
políticas de nuestro país, alejamiento que a mi juicio se
determina en multitud de factores . De esta forma como un primer
elemento para esta desafección no es otra que la falta de
apertura de las estructuras de los partidos políticos a su
propia militancia en las tomas de decisiones, y si bien en mi
opinión no deben de caer dichas estructuras en un asamblearismo
pleno, a todas luces inoperativo, si se debe por el contrario
desde los partidos políticos tender a la defensa de una
democracia total y universal en determinados momentos de la vida
política de los propios partidos, o acaso ¿En nuestro país no se
elige con un sufragio directo, universal, secreto, igual y libre
cada cuatro años a los representantes de las diferentes
instituciones? Acaso ¿No funcionan posteriormente estas mismas
instituciones de manera autónoma posteriormente a su elección,
todo ello a través de un poder delegado que la ciudadanía quita
y da cada cuatro años?
Es esta la realidad que a mi
juicio la ciudadanía quiere en los partidos políticos, aquella
realidad que les permita participar en la toma de decisiones y
no por el contrario ser meros comparsistas de oligarquías de
poder que en el seno de los partidos políticos españoles buscan
siempre la opción de impedir herramientas tan sanas para la
democracia como el derecho a ese voto democrático que por otra
parte se defienden desde otros estrados para las citas
electorales.
Por otra parte, la falta de
coherencia entre discurso y acción, es otro de esos elementos
que cuando se quiebra aleja de manera directa a la ciudadanía de
la escena política. De esta forma cuando la Estética de la Ética
da paso a la Cirugía Plástica de la Ética, la credibilidad de
quien lleva a cabo estás actitudes decrece de tal forma que el
perjuicio no se causa tan sólo a su propia figura como gestor.
sino al propio modelo de partidos políticos, al cual la
ciudadanía juzga por la actitud de quienes son los
representantes de los mismos.
Hoy cuando uno lee en diversos
medios que la forma de acercarse a la ciudadanía es evitar el
debate real, democrático y secreto a través de herramientas tan
útiles como las Primarias, no puedo más que mostrar mi opinión,
contraria a esta afirmación. Pues a mi juicio la forma de hacer
ciudadanía, de hacer conciencia política, no es otra que dar
legitimidad plena a la elección de quienes tienen la
responsabilidad cada cuatro años de representar las candidaturas
de los partidos políticos, o al menos permitir esta opción,
cuando la misma se demanda desde la propia base de los partidos
políticos, base que como alguna vez leí representa un perfecto
espectro de lo que es la sociedad española del siglo XXI. |