Un "ensayo novel y contestatario" lo define el autor, quien asegura que "no se puede atribuir a mi persona porque sería un ejercicio de egoísmo exacerbado, ya que simplemente he sido un escriba de los momentos que he pasado en estos años con muchos compañeros".
Con el objetivo de "abrir el debate", Gómez asegura que "estamos en tiempo de ser valientes en política, de abrir el debate, sin miedo a decir lo que se piensa", ya que, en su opinión, "los políticos debemos transformar la sociedad, no sólo llegar al objetivo de ganar unas elecciones o servir a los ciudadanos, algo muy importante".
Para el concejal de cultura, "la vocación internacionalista de un socialista es aquella que le hace replantearse en el día a día que todavía mueren 40.000 personas a la semana por no tener acceso al agua o a la asistencia sanitaria básica".
Esa misma vocación, continúa, "le hace pensar que día a día vemos como un capitalismo voraz absorbe el pensamiento de la izquierda frente a un modelo neoconservador que nos oprime y nos explota" por lo que "en este momento debemos plantearnos qué está pasando".
Muy confiado en su partido, Gómez defiende que los socialistas deben "de tejer una red con la sociedad civil con el ámbito de la cultura, de la ciencia" para "cambiar la sociedad y caminar hacia un mundo justo, equitativo, igual y libre".
De todas formas, asevera el político, "a veces tengo la sensación de que hemos dejado a un lado el político para favorecer al gestor, y éste es necesario, pero ahora es tiempo de políticos y de la política en mayúscula".
"Esta es la herramienta más útil para transformar la sociedad y me niego ante el intento y la osadía de quienes atribuyen a la política o a los políticos muchos males del mundo" añade.
"Un socialista tiene que decir lo que tiene que decir" explica Gómez ya que "asistimos a hechos tan relevantes como un proceso de inmigración constante que hay que resolver o un proceso de discriminación consciente y activa del primer mundo de más de la mitad del otro mundo ya que 200 familias atesoran el 51 por ciento de la riqueza del planeta".
En su opinión, "cuando uno mira a Europa, ve a una izquierda resquebrajada, en crisis, como pasa en Francia, Alemania o Inglaterra" por lo que asegura que los socialistas tienen "el derecho y el deber a reinventar el mundo con valentía en la toma de decisiones".












