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El silencio se
escribe, se ofrece a la escucha. En la escritura
musical cada nota figurada posee su recíproca
figura silenciosa, la figura de pausa. Una
figura que mide el silencio. En el lenguaje
verbal también se grafía el silencio. Así, los
puntos suspensivos dejan colgado el discurso, lo
suspenden. Pero el valor de estos puntos depende
de la palabra que los antecede. Los silencios
son respiraciones que reclaman la atención. Son
como un suspiro inaudible.
Y en este
suspirar tal vez sea posible modificar la forma
en que se escucha, transformar el oído. A través
de un repertorio ecléctico, universal, que parte
del flamenco y el jazz, pero que se nutre
también de la música clásica, composiciones
originales, el pop, u otras músicas folklóricas,
la improvisación, el desarrollo libre, y la
interacción musical son las claves que definen a
este dúo de músicos andaluces de blues y jazz;
que pretenden con su discurso y formas recuperar
la esencia de su repertorio. Un simple pretexto
para hacernos respirar con ellos y dentro de su
música. |